Nadie va a sacaros de los problemas. Todo el mundo cree legítimo ayudar al prójimo en un acto de buena fe pero siempre basándose y empleando su propia experiencia ( siempre será insuficiente). Por supuesto este acto merece respeto y agradecimiento, pero sólo vosotros decidiréis si hacer caso a esos consejos a sabiendas de que los axiomas son erróneos, sólo vosotros decidiréis si merece la pena seguir hacia delante, sólo vosotros decidís sobre vosotros mismos y para ello debéis conoceros, una ardua tarea que seguro os dará miedo, pues estando solo, la cabeza, la mente humana, que parece ser nuestra aliada, se convierte en el peor enemigo:
“Quien escucha su mal oye”
Debemos ser fieles a nosotros mismos aunque nos transformemos en nuestro propio contrario. Dentro de esa contradicción se esconde la gran virtud y el esfuerzo por permanecer fieles a nosotros mismos.
No hay más que una opción correcta, la nuestra. Las opciones “importantes” que imperan en esta lucha entre egos son: el deber ser o el ser. Cuando consigamos respondernos y “acertar” entre ambas, rechazaremos el mundo tal y como es y lo reconstruiremos, no de forma altruista (simplemente para nosotros mismos) , transformándolo en cómo debe ser .
Debemos ser cautos y dudar de todo, esta acción heroica nos llevará a dudar de nosotros mismos, de nuestros propios consejos y quizás lo más trascendental de este cambio sea el no “vivir” constantemente en una realidad paralela creada por nosotros mismos pues este estado de embriaguez romántica nos puede condenar a ser unos amargados el resto de nuestros días y sufrir con una desdicha que no tendrá rival.
Los pesimistas tienen la virtud de la sublimación del pasado, de regocijarse en su propia mierda, en ese sufrimiento para no escapar de esa aflicción por diversas causas: el miedo al futuro, la necesidad de no esperar nada por la desconfianza a que no llegue, o el pánico de que sí llegue pero se marche tal y como ha llegado.
Es totalmente legítimo, totalmente legítimo esta opción, pero una vez más hay que ser consecuentes con ella y por lo tanto con nosotros mismos.
Por el contrario (y no significa ser más valiente que la opción anterior ya que se necesita entereza para estar amargado y poseer ese arte de ver el vaso medio vacío) si se toma la decisión de cambiar eso, tendremos como base la experiencia, y una vez más las decisiones recaerán en uno mismo, pero si se ha aprendido de los “errores” es probable que no se repitan o en su defecto, si los hubiese de nuevo, dolerían menos.
0 Comments:
Entrada más reciente Entrada antigua Inicio