No era una cita, en realidad él no sabía lo que era una cita pues nunca antes la había tenido; pero ese jueves sería distinto. Ese jueves actuó en el bar de siempre a la misma hora de siempre y luego fueron juntos a tomar una copa en otro lugar sin nadie que los vigilara.
Le encanta sentarse en ese taburete con una copa de vino tinto (después de haberse bebido cuatro o cinco antes de salir a escena) y su paquete de cigarrillos Lucky Strike sin filtro para recitar sus poemas observando la cara de la gente. Él vomitaba lo que sentía y miraba como los presentes escuchaba sin ser conscientes de lo que significaban esos versos, pero en fin, cobraba algo de dinero y bebía gratis toda la noche.
Ese jueves era el cuarto día que ella iba a verlo.
Allí estaba, sentada en primera fila, entre el espeso humo y la muchedumbre, prestando atención a todo lo que él recitaba. “estoy condenado a pagar por mi error, por entregar mi corazón a la persona equivoca y ya nada ni nadie me podrá salvar de la pistola y de la bala que acorrala mi errante sombra de necio perro, no vengas hacía mi mujer de esbelta cara, de labios vírgenes en el arte de besar, amarás algún día a un hombre, como yo he amado a esa mujer y sentirás que mueres al despertar con un puñal clavado en la espalda y no quiero ser yo quien cometa tal vil estocada. Yo tan solo te ofrezco una cama donde dormir si tú quieres sentirte abraza. Ay mujer no te fijes en los muertos pues ellos están faltos de fe y no quieren seguir existiendo. (…)
Durante los casi quince minutos que duraba su recital el bar enmudecía, todos escuchaban sus palabras mientras bebían y fumaban, el respeto era tal, que la gente apenas respiraba. Al terminar rompían en aplausos y él apuraba su copa de tinto y los reverenciaba. Ese era el tipo de gente que merecía su respeto. Personas sin prejuicios, sin ser eruditos ni entendidos. Muchos de ellos ya iban borrachos pero no decían nada, sólo callaban, callaban y escuchaban. Él sólo pretendía decir lo que muchos, alguna vez han sentido. Era una terapia conjunta, un entendimiento mutuo…
(continuará)
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