No vengas hacia mí
mujer de ojos cansados,
de traslúcida piel
sabor a miel
y lunares en zapatos.
Sosiega la duda
que pasajera se irá
igual que me iré yo mañana
al despertar.
Yo no te puedo dar más
que unos versos renqueantes
un saludo cordial al pasar
y un adiós al marcharme.
He decidido “vivir” en la oscuridad
del anonimato
cual cobarde que se esconde
por miedo a volver a amar
para que luego lo traicionen.
Baila con los vivos
y no mires a los muertos
pues los primeros
comparten la fe y esperanza
y lo otros sólo duelos.
0 Comments:
Entrada más reciente Entrada antigua Inicio